La leyenda del brindis


Bacco - Canavaggio (1595)

El dios Bacco (dios del vino para los romanos) estaba celebrando en una fiesta el elixir del vino producido.  A esta celebración estaban invitados todos los sentidos.  




La VISTA estaba fascinada con los destellos de brillos de las diferentes tonalidades de vinos.  Creó una paleta de colores para describirlos.





 

El OLFATO deliraba reconociendo cientos de miles de aromas que identificaba en cada copa. Frutales, vegetales, florales, animales, se volvía loco del éxtasis!!!






El GUSTO se divertía detectando cuál era el sabor que más predominaba en cada sorbo (dulce, salado, ácido y amargo).


Y el TACTO se deleitaba con el placer que sentía al contactar con el vino y determinar la temperatura ideal de cada uno, su textura, su densidad.  


Mmmmm, qué fiesta!!! Qué satisfacción!!






Pero el OIDO estaba solo, apartado, sentado en una esquina.  Se sentía totalmente fuera de lugar.  


Viéndolo aburrido, Bacco gritó:





"Juntemos nuestras copas y brindemos por la vida y el buen vino" (CLINK!)

y con este hermoso sonido, nació el brindis y el Oído sonrió y fue feliz, pues se dio cuenta de que él también era parte de esta celebración.


Brindis

Conocías esta leyenda? No la inventé yo, pero me encanta relatarla así!


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